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Clausura de la Misión Diocesana "Despertar a la fe" y la Semana Misión "Tiempo de..."

Mons. Renzo Fratini, Nuncio Apostólico en España, clausuró en la mañana del Domingo 8 de junio la Misión diocesana "Despertar a la fe" convocada el 8 de diciembre de 2011 por el Obispo de Osma-Soria, Mons. Gerardo Melgar Viciosa.
Con la celebración de la Eucaristía se culminaban los tres años de "Despertar a la fe" y también la Semana "Tiempo de..." (2-8 de junio) en la que de manera creativa se ha sacado la fe a las calles por medio de un extenso número de iniciativas (celebraciones, encuentros de oración, testimonios, actividades para niños, conciertos, etc.).
En su homilía, el Nuncio Apostólico recordó cómo durante los tres años de la Misión diocesana "vuestras parroquias, grupos, movimientos, cofradías y otras realidades eclesiales han palpado que tenemos vida en Cristo Resucitado y han dispuesto el corazón para anunciarlo". "La Misión diocesana subraya lo esencial: que nuestra vida se centra en el encuentro con Jesucristo; un encuentro que cambia, rejuvenece, ilusiona y alegra profundamente el corazón", proclamó.
Asímismo, Mons. Fratini indicó a los fieles que "seguir a Cristo conlleva entrar de lleno en la misión de la Iglesia que necesariamente está en medio del mundo. Notamos que este compromiso, tanto personal como comunitario por parte de las parroquias, asociacionismo seglar, movimientos, etc. se encuentra con frecuencia, a la hora de actuar, entre el vacío espiritual del secularismo y las inevitables tensiones de las frustraciones sociales". Y animó, citando a San Juan Pablo II, a no aceptar "que se reduzca la fe al ámbito de lo privado; la sociedad no puede vivir en la angustia de no poder ser justa y fraternalmente solidaria sin fe". "Lo que escuchamos en la celebración no puede quedar aquí; la vida de la fe hay que comunicarla, hay que compartirla. Y esto no solo en los lugares cómodos y fáciles [...] sino también -como nos insiste el Papa Francisco- saliendo sin temor a la incomprensión, viviendo el compromiso de llevar la vida cristiana allí donde hay problemas y necesidades, donde se busca la verdad que podemos ofrecer y la ayuda que podemos prestar".
El Nuncio de Su Santidad concluyó su homilía animando a los "queridos fieles de esta Iglesia particular" a que "cada uno dé consuelo, compasión, misericordia, perdón y alegría pues no hay caridad sin fe ni fe auténtica sin caridad. Y todo para atraer hacia Cristo mediante el buen olor de Cristo que es el único camino, verdad y vida. No puede haber parroquia, movimiento, grupo que no tenga intención misionera" afirmó.